Otoño

Otoño
El Retiro (Madrid)

sábado, 23 de abril de 2011

Libertad sin ataduras


Puedo decir adiós para siempre
y luego volver,
no es que mienta,
es que cambié de idea.
Puedo decir que no me iré,
que seguiré siempre aquí,
y no volver jamás,
no es que mienta,
es que cambié de opinión.
Si digo que no sé lo que haré
que tal vez vuelva o tal vez no
aquí tampoco miento,
ni yo misma lo sé.
No me gustan los compromisos,
ni las ataduras.
Me gusta sentirme libre.

lunes, 4 de abril de 2011

4 de abril


Apenas pudimos conocernos..., quizá no pusimos el suficiente empeño.
Cuanto más tiempo pasa, más se multiplican los recuerdos, tal vez se idealizan.
Pesadumbre, o quizá impotencia, por ese pasado que jamás volverá, por los errores que no se pueden ya enmendar, por la duda e incertidumbre de lo que pudo ser y no fue.
No es la primera vez que hablo aquí de ti, hoy cumplirías años, M., por eso quiero dedicarte este recuerdo, tú nunca lo podrás ver.
Pensé que no me atrevería a poner esto, pero me alegro de haber sido capaz.
Nos gustaba mucho esta canción, era nuestra canción.



Hay alguien que, sin pretenderlo, no me permite olvidarte.

lunes, 21 de marzo de 2011

Primavera y poesía


Canción de otoño en primavera

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Rubén Darío

miércoles, 9 de marzo de 2011

Soledad



Adoro la soledad,
pero no envidio al árbol,
él no tiene elección,
a la ardilla, sí.



Imagen del árbol capturada desde el autobús, en un viaje de Trujillo a Madrid (6-3-2011)

miércoles, 23 de febrero de 2011

Transición


Será la transición, digo yo, entre este invierno lluvioso que sigue aquí, con todo su derecho,

y esa tímida y juguetona primavera que parece que asoma y desaparece.

Es tiempo de inadaptación, de vaivenes, de subidas y bajadas, de días lluviosos y fríos,


alternando con días radiantes, soleados y coloridos.

Pues ese es un poco mi estado de ánimo, y tal vez éste sea el motivo, esperaré pacientemente a que todo se estabilice y que llegue definitivamente la primavera...

Hoy, de momento, podemos celebrar el fracaso de ese suceso ocurrido también en período de transición, un 23F de hace ya 30 años.

martes, 8 de febrero de 2011

Fuego incontrolado


No dudo que después de un fuego algo quede,
no dudo que entre las cenizas algo pueda salvarse,
no dudo que algo se halle intacto en algún rincon escondido,
pero es seguro que ya nada será como antes
por mucha prisa que te hayas dado en sofocarlo,
hay un misterio que se empeña en destrozar lo más querido.
La llama de algunos fuegos suele ser cautivadora
pero hay que controlar sus efectos devastadores.


La tristeza me impidió hacer esta foto, la hizo mi amigo Goyo

martes, 25 de enero de 2011

Viajar en tren

Salí de Zaragoza, el día era gris, frío, con una espesa niebla, aparentemente un día triste, a mí me producía todo lo contrario, euforia, casi felicidad, me gustan esos días.
Me dirigía a Madrid para tomar otro tren con destino a Jerez. La película estaba empezada y no me apetecía leer, me puse a buscar canales de música y descubrí uno que me cautivó, alternaban poemas, microrrelatos y cuento
s con una música suave y relajante.

Os dejo algunos retazos de lo que más me gustó.

Hermanos Argensola

Yo os quiero confesar...

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos

que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!.

El idiota de Gabriel Jiménez Emán.

Cuando el sabio señaló la luna, el idiota se quedó mirando el dedo del sabio, y vio que se trataba del índice...

Se detuvo por fin el idiota en la parte superior de la uña, que coincidía exactamente con el nivel de la yema y cuyo borde se inclinaba hacia abajo. Allí el idiota vio, perfectamente reflejada y redonda, a la luna.

Llegué a Madrid a las 12:00 horas, a las 12:30 salí para Jerez, aquí sí tuve la oportunidad de ver la película, no suelen gustarme demasiado pero esta sí me gustó, pusieron Invictus, ambientada después de que Nelson Mandela saliera de la cárcel y se convirtiera en presidente de Suráfrica.

Cuando terminó busqué el canal que había descubierto y continué disfrutando de su música y sus relatos, estos dos siguientes los pongo completos porque me parecen muy buenos.

Amor I y II de Raúl Brasca

Amor I

A ella le gusta el amor. A mi no. A mí me gusta ella, incluído, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.

Amor II

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.
Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo
amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

María y José de Arantxa Iturbe

A María, el primer hombre le destrozó el corazón; el segundo, los dientes; y el tercero, el coche nuevo.
A José, la primera mujer le robó el corazón; y la segunda, todo el dinero de la cuenta corriente.
María no tenía nada entero cuando conoció a José.
José no tenía nada cuando conoció a María.
Cuando José apareció mendigando, María le ofreció un lugar donde dormir. Para una noche.
Al cabo de un mes, dormían en la misma cama.
Jamás hablaron del futuro.
Nunca mencionaron el amor.
José se puso a trabajar con un mecánico. Llegaba a casa de María con las manos de grasa. Ella se las limpiaba minuciosamente con un jabón especial. No quería que ensuciara las sábanas.
Un día llevaron al taller un coche destrozado por com
pleto en un accidente.
- Si lo arreglas, para ti, le dijo a José su jefe.
Y, hasta que lo hubo arreglado, José trabajó una hora más todos los días. María no le preguntó nada. José no le dijo nada, aunque encontraba todos los días fría su cena.
- ¡Mira María! gritó José cuando el coche ya podía circular.
María se asustó. Nunca había visto a José contento.
- ¡Si quieres, te llevo a ver el mar! le dijo desde el portal de casa.
Y María respondió que sí.
Camino del mar, María comenzó a pensar que vivir con un hombre que no te va a romper nada es estar cerca de la felicidad. José, cuando llegaron al mar, comenzó a pensar que encontrar a una mujer que no te va a robar nada es suficiente para ser feliz.
Sin salir del coche, sin hablar, se besaron.
Por primera vez.

Casi sentí que terminara el viaje. El canal se llama "Renfe te inspira", me gusta viajar en tren, y conste que esto no es publicidad, no tengo acciones en Renfe.